Tres años juntos

by - 17 febrero

Ayer, 16 de febrero, fue nuestro aniversario. Tres años a su lado. Tres años que me han sabido a poco. Han pasado volando. Aún cierro los ojos y pudo volver a sentir aquel cosquilleo que recorió mi cuerpo el primer momento en que le vi.

Creo que no hay mejor entrada que esta para contaros como fue aquel día 16 de hace tres años, continuando asi, la historia que os conté en la entrada de San Valentín.

Mis padres viven en una aldea a las afueras de Ourense. Yo aquellos dias estaba allí. Él en la ciudad, con sus padres. Después de aquel mensajeen San Valentin, y muchos que le siguieron, quedamos dos dias más tarde para vernos por primera vez.

Yo no disponia de medios para ir hasta Ourense, peró surgió el plan perfecto cuando supe que ese día iba a comer con la familia a un hotel de un pueblo cercano a Ourense. Decidimos quedar allí a las seis de la tarde.

Aquel día me levanté echa un manojo de nervios, no sabia que llevar puesto, ni cómo peinarme. Deshice todo el armario en busca del look ideal, y me enfade varias veces conmigo misma por no haber traido más ropa de casa (Vigo). Al final aposté por unos shorts tejanos con una camisa, medias tupidas y tacones de infarto. El pelo liso y un maquillaje sencillo, con miedo de asustarle con mi maquillaje habitual (ahora se que le encanta!).

Durante la comida con mis padres, apenas pude comer. No dejaba de mirar el reloj y asombrarme con lo lento que pasaba el tiempo. Al acabar la comida, ellos marcharon y me quedé sola buscando que hacer. Aún quedaba más de una hora para las seis. Decidí pasar el rato en un ciber. Mis nervios se dispararon cuando apenas me había sentado y me llegó un mensaje. Era él. Ya había llegado, bastante antes de la hora prevista. Estaba en la estación de autobuses, lugar que habiamos escojido para encontrarnos, pero yo no estaba allí aún.

Mi corazón latía tan fuerte que me hacia vibrar. Me puse en camino, a paso acelerado, y entonces, se me pasó por la cabeza… ¿Iré bien? La inseguridad se apoderó de mí y entre en el primer bar que encontré para asegurarme ante un espejo. Al llegar allí, miré desconcertada y nerviosa hacia todos los lados, no le veia. Con miedo a parecer tonta desde lejos, decidí enviarle un mensaje. Respondió. Estaba en un bar llamado Madrid. Levanté la cabeza, y alli estaba. Típico bar de pueblo con un letrero algo pasado de moda. Fui dedidida, habia llegado el momento.

Pise el primer peldaño de ese bar, y allí estaba él. Sentado en la barra mirando hacia mí, sonriéndome, increíblemente guapo. Mis ojos se iluminaron y sentí como si todo lo que había a mí alrededor se hubiese parado. En mi mente, solo estábamos yo y él. Un momento que recuerdo a cámara lenta. Ya su lado, nos dimos dos besos, e intenté articular palabra. No quería que notase lo nerviosa que estaba.
No sabíamos que hacer esa tarde, hasta que se nos ocurrió ir al cine. De camino a Ourense, no paramos de hablar de cosas que aún no habíamos descubierto el uno del otro. Su voz, su forma de hablarme… ahora aún me gustaba mucho más. Deseaba cogerle de la mano, acercarme más a él, pero era demasiado pronto. Dudaba mucho de que estuviese sintiendo lo mismo y no quería meter la pata. Una vez en el cine, las luces se apagaron y empecé a sentirle cerca, el roce de su brazo me estremecía. Aún no sé cómo sucedió, pero bastó una simple mirada para fundirnos en un largo beso que nos hizo olvidar el lugar y la película. Éramos solo dos, dejándonos llevar.

Al salir del cine algo había cambiado. Ahora los dos sabíamos que los sentimientos se correspondían. Me sentía flotar en una nube de felicidad. Me llevó hasta casa y esos momentos en el coche fueron muy especiales para mí. No podía dejar de mirarme. Me miraba todo el tiempo olvidándose que llevaba un volante entre las manos. Me decía una y otra vez, lo guapa que le parecía. Rozó mi pierna, cogió mi mano, y no volvió a soltarla hasta que llegamos a casa de mis padres. Allí, apagó el coche. No queríamos despedirnos. No quería que se fuera. Nos besamos, repetidas veces, y saque valor de alguna parte para bajarme del coche, decirle adiós, y recordarle que le esperaba el siguiente fin de semana en mi casa.

Los días siguientes, hablandos por Messenger llegamos a la conclusión que estábamos oficialmente juntos desde el día que nos encontramos por primera vez . Y hasta llegar aquí.

¿Creéis que esa historia acaba diciendo que llevamos tres años juntos? No. Un año más tarde, me esperaba una gran sorpresa. Me pidió que me casara con él. ¡Pero vais a tener que esperar si queréis saber cómo fue! Porque eso, sí que parece de cuento. Lo pienso y me pregunto… ¿Realmente todo esto me ha pasado a mí?


Rubén, sé que vas a leer nuestra historia, y lo que es mejor aún, recordaras como sucedió, y te hará sonreir. Para ti;

“Cuando el tiempo pasa, pesan más los daños, que los propios años… por eso yo quiero que mis años pasen junto a ti”. TE QUIERO.
La foto son pequeños detalles de nuestra celebración de ayer. En otro post, os contaré lo que preparé.

12 Comentarios

  1. Pues enhorabuena por esos tres años y que sean muchisimos más.....
    felicidades!!!
    http://locaporlostacones.blogspot.com

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  2. Graciaaa Esther!!! ;)

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  3. Yania, tu historia es preciosa que lindaa... como te dije en la entrada de San Valentín, esto demuestra que aun existe el verdadero amor.

    Feliz Aniversario!!!!

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  4. Gracias a las dos!! ;)

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  5. Felicidades!!! Qué historia más bonita!

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  6. He sonreido...









    Y casi llorado

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  7. Gracias chicas! ;)

    Rubén: ¿en serio? :)

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  8. que bonita historia! ^^ que sean muchísimos años más los que pasen juntos! un beso para los dos!

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