Un sueño hecho realidad.

by - 17 septiembre

Hemos pasado por mucho. Hemos visto como se estrellaban nuestras ilusiones después de luchar tanto por conseguirlo. Llegué hasta el punto de no creer posible ese sueño. Pero después de dos años muy difíciles, he visto como el sueño se hacía realidad.

Nos conocimos sumergidos en la distancia. Rubén vivía en Santiago y yo estaba recién instalada en Vigo, donde empezaba mi nueva vida. Internet nos unió y en ningún momento nos importaron esas dos horas que nos separaban. Pasamos los primeros meses escapándonos para vernos a mitad de semana, haciendo todo lo posible para poder pasar un rato juntos, hicimos nuestros los fines de semana, pero... ya entonces veíamos que era insostenible esa situación. 

Superamos ese curso, pero las cosas iban a empeorar. A Rubén le concedieron una beca Erasmus. Era su cuarto año de carrera y se marchaba a Sheffield (Inglaterra). Tocaba pasar nueve meses separados. A pesar de llevar poco tiempo juntos, lo que sentía era tan fuerte que me veía capaz de aguantar lo que fuese para seguir a su lado. Fueron momentos de distancia insoportables, girando la vista al presente para imaginar el futuro, su vuelta. Me creía muy fuerte, hasta que me tocó vivir esa situación. 

Lo pasamos mal, y eso nos llevó a decidir que a su vuelta no volveríamos a separarnos. Empezamos a planear una vida distinta. Ver cómo podríamos hacer para vivir juntos ese año, que sería su último año en Santiago. Fueron mil planes que no llegaron a ninguna parte. Todo se complicó. Y hace un año a estas alturas, la distancia entre Vigo y Santiago volvió a separarnos.

Un curso más, ya iban dos y ese sería el tercero. Estábamos más cerca, si, pero eso solo me aliviaba dos días a la semana. Nuestros horarios eran completos, no había forma de escaparnos como en tiempos pasados, por lo que se reducía todo al fin de semana. Fines de semana que también había que compartir con nuestras familias, por lo que el tiempo para nosotros quedaba en nada. El hecho de tener que estar enganchada al ordenador para comunicarnos un año más me desesperaba. 

Era su último año de carrera. Por lo que barajábamos varias opciones para cumplir ese sueño. Tengo que reconocer que fui bastante pesimista en cuanto a la idea de conseguirlo. Ya habíamos pasado por ese proceso de planificar y salió mal, y tenían que cambiar muchas cosas para que fuese posible. 

Una propuesta nos devolvió la esperanza. Nuevas condiciones se iban presentando y empecé a sentir algo parecido a la seguridad. Seguridad de saber que podría ser posible aunque algunas cosas aún colgaran de un hilo. En pocos días estábamos buscando piso, en pocas visitas nos decidimos y en un par de semanas cerramos acuerdos. 

Hace una semana que nos hemos instalado en una nueva vida. Juntos. Aún hay momentos en que me cuesta creer todo esto. He bajado de esa nueve donde he vivido dos años imaginado como sería esto y me he dado cuenta que es mejor de lo que podía imaginar. He recuperado las ganas de luchar, de levantarme todas las mañanas y decirle a la vida, AQUÍ ESTOY YO! Para conseguir todo lo que se plantee!

Me gustaría dar las gracias a Rubén desde aquí, por no perder la ilusión, ni la esperanza, ni las ganas… por haber aguantado mi pesimismo, por ser tan fuerte y por hacerme fuerte a mí. GRACIAS. Te Quiero.

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