Restaurando el mueble del baño.

by - 29 septiembre


Dicen que una imágen valen más que mil palabras. Y esa foto ya os lo dice todo, así era y así ha quedado.Cuando vimos ese mueble por primera vez, no sabíamos con certeza si nos iba a valer para ese rincón del baño, donde tanto anhelaba yo la comodidad de unos cajones para meter mis cosillas.

Al final, medimos, le dimos un par de vueltas y decidimos que lo llevaríamos al pueblo de los abuelos de Rubén. Su abuelo domina el oficio y tiene las herramientas necesarias. Así que manos a la obra.Quitamos los bordes del mueble, reduciendo el decorado, quitándole centímetros y hacerlo entrar en el hueco disponible. Lijamos y cortamos las patas para hacerlo más bajo. Nos llevo tiempo, pero al final del día empezaba a coger otra forma. Vino de vuelta a casa al final del fin de semana para comprobar que entrase, y si, lo habíamos conseguido.

Unos días más tarde, tocaba visita al pueblo de mis padres, así que el mueble se vino de viaje con nosotros, otra vez. Esta vez le daríamos el toque final, puliéndolo con la lija fina y barnizándolo después, dejándolo a dos colores. Ese es el resultado. La verdad mucho mejor de lo que esperábamos. Y me siento orgullosa de ello. =)

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